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Flujo de conciencia

Me preguntaste :

– ¿Tus sueños se hacen realidad generalmente?

Y te conté:

¿Sabés que si? Pero a veces tardan. En general casi todo lo que he soñado alguna vez se me fue cumpliendo, para mi o para mis seres queridos.

Hay que tener fe, paciencia (mucha) y enriquecer cada momento para que nunca una espera sea para «esperar» solamente, sino que cada período tenga riqueza intelectual, riqueza espiritual.

Amenizar «las esperas» para que no sea el objetivo lo único disfrutable, sino el camino.  Eso hace que uno tenga muchas más satisfacciones todo el tiempo, y no solo al final de un camino que puede o no llegar a su final.

Entonces, quizás mi sueños pueden parecer «chiquitos» comparados con los de otras personas, pero son sueños «escalonados». A veces sueño cosas más realizables que utópicas, pero que en suma y en secuencia, supongo que cumplirán algunas de mis utopías, mías, o del mundo… tampoco quiero ser intrascendente. Me gustaría dejar huella, una huella positiva en mi gente y en todos los que puedan aprovechar lo que yo deje, para el bien común y para evolucionar.

Esos son algunos de mis sueños.

Sol

Sol

Tan pura eres que al Sol
no proyectas sombra alguna.
Tienes luz propia y tu amor
al brillante astro abruma.

Relegas a segundo puesto
las maravillas del mundo,
pues eres la más perfecta
de las creaciones, al punto
en que puedo contemplar
tus ojos eternamente
y de este modo pintar
con tu amor mi corazón
transformándolo en coral
de los más bellos colores
en este mar de ilusiones
en que me he echado
a nadar.

G.A.S.

Convenciéndome a mi mismo. Una suerte de presentación.

En el Brazo Tristeza del Lago Nahuel Huapi, Patagonia Argentina.¡Hola a quien esté leyendo esto!

Intentaré presentarme. Síndrome de la hoja en blanco … síndrome de la hoja en blanco … síndrome de la hoja en blanco. Listo. Ahora ayúdenme a frenar. 🙂

Mi nombre es Gustavo Adrián Salvini, nací en Lomas de Zamora allá por diciembre de 1976 y viví toda mi vida aquí en Turdera, en el sur del Gran Buenos Aires, a poco menos de 20 kilómetros del límite con la Capital Federal. Mientras «Chispita» -mi perra- me desata los cordones por enésima vez, intentaré seguir con mi relato.

¿Por qué les estoy escribiendo? La respuesta exacta no la se… lo tengo que pensar por un momento, de todos modos mientras sigo con mi presentación, de seguro los motivos se van a ir filtrando.

Este año me está sucediendo algo muy particular. Para ponerlo en pocas palabras: es un año muy distinto a los recientes, lo siento como un renacer en muchos aspectos.

A raíz de algunos acontecimientos un tanto fuertes que sucedieron en mi vida hace un tiempo, fui dejando de hacer varias de las cosas que siempre me gustaron, y pasé por un período en el cual estuve un poco distante de actividades que siempre disfruté. En estos tiempos presentes siento un cambio, siento que hay un proceso «positivo» en marcha. Algunas cosas tristes van quedando atrás, no en primer plano, y logro mirar hacia adelante de nuevo, con mucho interés por el futuro y con muchas ganas de formar parte de este presente y de ese futuro, no como mero espectador, sino «desde el caracú» de los acontecimientos.

Ser artífice, no un observador pasivo. Durante toda mi vida sentí la necesidad de aprender permanentemente, de crear y de participar de la creación de muchas cosas, en muchos órdenes de la vida. No me conforma demasiado el acceso a la «idea cerrada» o al «producto terminado», en todos los casos. Por eso debo ser de los que se las rebuscan siempre para no tener «tiempo libre» casi nunca, y llenar todo huequito espacio-temporal con algo para hacer (puedo decir que las actividades «se expanden como una esponja» en mi tiempo y en mis espacios, ¡pero eso me gusta!).
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