Convenciéndome a mi mismo. Una suerte de presentación.

En el Brazo Tristeza del Lago Nahuel Huapi, Patagonia Argentina.¡Hola a quien esté leyendo esto!

Intentaré presentarme. Síndrome de la hoja en blanco … síndrome de la hoja en blanco … síndrome de la hoja en blanco. Listo. Ahora ayúdenme a frenar. 🙂

Mi nombre es Gustavo Adrián Salvini, nací en Lomas de Zamora allá por diciembre de 1976 y viví toda mi vida aquí en Turdera, en el sur del Gran Buenos Aires, a poco menos de 20 kilómetros del límite con la Capital Federal. Mientras “Chispita” -mi perra- me desata los cordones por enésima vez, intentaré seguir con mi relato.

¿Por qué les estoy escribiendo? La respuesta exacta no la se… lo tengo que pensar por un momento, de todos modos mientras sigo con mi presentación, de seguro los motivos se van a ir filtrando.

Este año me está sucediendo algo muy particular. Para ponerlo en pocas palabras: es un año muy distinto a los recientes, lo siento como un renacer en muchos aspectos.

A raíz de algunos acontecimientos un tanto fuertes que sucedieron en mi vida hace un tiempo, fui dejando de hacer varias de las cosas que siempre me gustaron, y pasé por un período en el cual estuve un poco distante de actividades que siempre disfruté. En estos tiempos presentes siento un cambio, siento que hay un proceso “positivo” en marcha. Algunas cosas tristes van quedando atrás, no en primer plano, y logro mirar hacia adelante de nuevo, con mucho interés por el futuro y con muchas ganas de formar parte de este presente y de ese futuro, no como mero espectador, sino “desde el caracú” de los acontecimientos.

Ser artífice, no un observador pasivo. Durante toda mi vida sentí la necesidad de aprender permanentemente, de crear y de participar de la creación de muchas cosas, en muchos órdenes de la vida. No me conforma demasiado el acceso a la “idea cerrada” o al “producto terminado”, en todos los casos. Por eso debo ser de los que se las rebuscan siempre para no tener “tiempo libre” casi nunca, y llenar todo huequito espacio-temporal con algo para hacer (puedo decir que las actividades “se expanden como una esponja” en mi tiempo y en mis espacios, ¡pero eso me gusta!).

Siento que una parte de este proceso se fue gestando en mi interior desde hace unos meses,tomó fuerzas desde mediados de 2008, y luego, un increíble viaje a la Patagonia en Enero de 2009 (mi viaje número veintiuno a esos pagos) aceleró este proceso, que no puedo considerar de otro modo que “positivo“, proceso en el cual el entusiasmo por muchas cosas empezó a renacer, muchas ideas nuevas comenzaron a fluir, las energías empezaron a aumentar.

En todo este proceso -que todavía está en marcha y nunca acaba- pasaron cosas muy buenas para mi espíritu: me reencontré con amigos y amigas que no veía hace años, conocí gente nueva y hasta entablé nuevas amistades con ellas y ellos -¡primero las damas!-, viví experiencias de grupo increíbles (cada uno que vivió conmigo esos momentos sabrá de lo que hablo cuando lea esto), viví (más que vi) lugares preciosos y paisajes sobrecogedores, superé situaciones apremiantes -con mucha ayuda y paciencia de la gente que me quiere-, y comencé a sentirle nuevos sabores a la vida. Siento tanto agradecimiento por tantas personas que sería injusto si los menciono, prefiero demostrarles mi cariño en lo cotidiano, así no quedo en deuda con ninguno y de paso es algo más concreto.

Además, en el ámbito laboral -si se puede llamar así a una actividad que disfruto tanto como un hobby-, están generándose cosas sumamente interesantes, estoy conociendo a otras personas emprendedoras, algunas de ellas son brillantes y con ideas maravillosas. Todo eso me llena de ánimo y entusiasmo para seguir por el camino del emprendimiento permanente, por la cuesta -¡que no cuesta!- que sube hacia objetivos cada día un poquito más altos, más complejos y entretenidos, donde todo lo que hasta hoy aprendí no me alcanza y me veo obligado a seguir aprendiendo. ¡Qué mejor, si es lo que más me gusta!

Hace algunos días escribí un email a una chica “emprendedora”, con quien intercambié varios comentarios acerca de este mundillo de la gente hiperactiva a la que nos gusta demasiado estar con todas las luces encendidas para hacer cosas todo el tiempo y “crear, crear, crear” , como les decía antes. En ese email le contaba un poco de mis inicios en el mundo de los emprendimientos. Me parece una buena forma de presentarme con todos ustedes.

[…]
En Diciembre de 1993 puse en línea un BBS (“bulletin board system”) llamado inicialmente Turdera BBS y más tarde Turdera Nevada BBS, al que se accedía mediante el odioso dial-up. Mi BBS fue uno de tantos en “la movida” de aquellos tiempos -digamos- similar a lo que hoy son las redes sociales, foros, sistemas de P2P incluso. De cierto modo, tecnológicamente hablando, los BBS fueron lo que precedió a la movida de internet que tenemos hoy por hoy.
El TCP/IP y la red Internet ya estaban desarrollados y existían en el mundo desde hacía tiempo, con servicios más primitivos que los de ahora, como Gopher, y una WWW muy diferente a la actual. De todos modos no había llegado a Argentina en forma abierta y comercial. Solo existía acceso a Internet por aquél entonces desde algunas redes académicas como la red de la UBA, redes de datos privadas de Telintar, Startel, y otras que ya no recuerdo, y recién por el ’95 (aprox) comenzó la movida comercial, la apertura de los primeros ISP como Satlink (devenido en Arnet con el paso de los años), mucho después Ciudad Digital (actual Ciudad Internet, de grupo Clarín), pero con servicios sumamente limitados tanto en disponibilidad de líneas como ancho de banda, comparados con lo que existe hoy día, y con costos privativos para cualquier “mortal promedio”. (sí, los precios eran mortales… tener una cuenta de Email a mi me salía u$s 120 por mes… con un espacio de almacenamiento limitadísimo y obviamente offline, no como ahora que uno está conectado y recibe mails, sino que había que conectarse por teléfono durante la noche para bajarlos y nunca más en el resto del día).
En definitiva, debido a todas esas limitaciones y el empuje que nos producían fuertes ganas de comunicarnos que teníamos los que estábamos en la onda de la “telemática” (así se denominaba a la movida por aquellos días), los BBS experimentaron un crecimiento importantísimo. Mi BBS fue uno de los primeros en aparecer en los listados disponibles en el país (que aparecían en alguna que otra revista de tanto en tanto), en el año 93, y ya por el 98 había unos 425. Imaginate, fue toda una explosión.
Con los BBS proliferaron redes que conectaban unos con otros, y dejaron de ser islitas. Algo “mágico” pasó: mandabas un mensaje a un área pública de un foro y al día siguiente, o a las pocas horas, ese mensaje estaba replicado en todos los BBS de la red! Eso era magia para nosotros, y se lograba a pulmón, con muy poca tecnología disponible, pero … “it just worked”!
La más representativa y grande de estas redes se llamó FidoNet, con varios miles de usuarios alrededor de todo el mundo. Era lo más parecido a lo que en paralelo en la “desconocida Internet” era Usenet, una gigantesca red de foros y áreas de conversación pública como alt.1040 (de ahí viene el nombre del famoso blog) o soc.culture.argentina que sigue actualmente funcionando como un “google group”. FidoNet nos dio a los demás la base para poder armar otras redes, con la misma tecnología (FTS) y su organización jerárquica (el FTSC = Fidonet Technology Standards Comitee) (mirá: http://www.ftsc.org/docs/fts-0001.016 ). A partir del uso de esos lineamientos, con un amigo creamos EcoNet Sudamérica, con excelentes resultados, mucha gente, muchas reuniones, ¡muchos proyectos derivados! ¡Muy bueno todo! Otras red muy exitosa fue SouthNet. En fin, esa era nuestra “movida social”.
El funcionamiento era sumamente rudimentario pero efectivo. Las comunicaciones se podían establecer manual o automáticamente en determinados horarios -aprovechando la brecha horaria de la noche por el menor costo telefónico-. El “hecho” comunicacional se concretaba. Las limitaciones eran muchas, había que armar tablas de horarios (schedules) y organizarse de forma optimizada para poder “rutear” el correo electrónico, los mensajes privados (netmail) y públicos (echomail), y todo tenía que estar en armonía. Lo hacíamos todos porque queríamos comunicarnos, y nadie nos pagaba nada. Era una pasión, un hobby fortísimo, una necesidad. Algo como lo que anteriormente hacían los radioaficionados, pero tecnológicamente en otro nivel.
La movida de los BBS y redes FTSC decayó lógicamente por el advenimiento e increíble expansión de Internet, por la llegada de Internet a los hogares, pues bien, se hizo “prescindible”. Eso fue bueno, fue una crisis para muchos de nosotros pero nos impuso una forzada migración a nuevas tecnologías, con la experiencia previa y con el hecho de haber visto las “entrañas” y el “nacimiento” (al menos en nuestro pais) de toda la movida tecnológica que se venía.
Todos esos años sembraron en muchas personas -que incluso me sigo cruzando por Facebook, foros, Twitter, etc.- una semillita que creció y maduró transformándose con el paso de los años en actividades como la mía. La mía aun no es una empresa modelo (supongo, o no lo puedo decir la menos), es algo chico, incipiente y con un futuro que espero sea próspero, pero como yo, muchísimos de los “emprendedores de internet” que andan dando vueltas por aquí, vienen de esas épocas.
Te cuento esto porque me pareció una de las mejores formas -más genuinas al menos- de darte un panorama de quién soy, en estos aspectos.
Mi pasión por las comunicaciones y por crear es muy fuerte. Siento muchas energías en ese sentido. Siento la necesidad de innovar, de crear, de tener proyectos y ponerme metas, lograrlas. Siento un “exceso” de energías en mi interior, y por eso siempre intento participar en proyectos, no solo en los míos, sino en colaborar con otros, formar redes de contactos, de trabajo, académicas, bien… redes donde se enriquezca la experiencia propia con la de todos los demás.

[…]

Bueno, eso es lo que conversaba con ella. Ahora, para cerrar este largo relato de presentación (me excedí un poquito, ¿no?), les cuento:

Desde hace un tiempo vengo poniéndome excusas para no concretar algunas nuevas ideas, comenzar nuevos emprendimientos, excusas para nada espectaculares, de lo más triviales:

  • “Mucho trabajo, no me queda tiempo para nada. ¡Pero si vengo durmiendo pocas horas! ¿Sumar más ocupaciones? ¡Nah!”
  • “¿Para qué otro, si ya hay tanta gente haciéndolo? ¿En qué me podré diferenciar?”
  • “Esto ya lo viví.”

Pero, por esas cosas de la vida que suceden de tanto en tanto (planetas que se alinean, ideas variadas que fluyen y en determinado momento encastran unas con otras como en un rompecabezas), vengo acumulando “momentum” y hubo alguna clase de represa interior que se rompió.

Al tener un blog en un dominio con mi nombre y apellido mi intención en compartir e interactuar con información sobre lo que hago en esta vida, lo que me pasa y no solamente sobre temáticas relacionadas a la informática -que es algo que me apasiona- sino sobre todo aquello en lo que pueda expresarme, como individuo. Presiento que no podré evitar escribir sobre temas de informática, internet y desarrollos de software, pero intentaré que no sea el tema excluyente, y que otros temas más humanos también encuentren su lugar.

Seguiré contándoles de mi en un nuevo post.

Les agradezco por haberme prestado un buen rato de su atención.

¡Exitos!

– Twitter: @guspatagonico

PD: el diseño del blog es muy rudimentario por ahora … preferí acelerar el proceso de ir al grano, tener disponible el post presentación. El blog irá mutando estéticamente, y seguramente le agregaré algunas funciones “sociales”. ¡Saludos nuevamente!