Tus hojas siempre se agitan alto…

Inevitable no sentir ganas de llorar por la partida tan temprana del flaco.

Fue parte de mi vida desde el primer fogón que disfruté en el CAS, en Colonia Suiza, allá por el Enero del ’92. Y a partir de ahí, fue el infaltable, el inevitable, el necesario en los cancioneros de los mejores fogones de mi adolescencia y de mi adultez.

Luis Alberto Spinetta

Siempre presente con sus poesías y música para este fogón, en torno al que nos reunimos, y del cual somos los únicos encargados de cuidar que el fuego siempre esté brillando, que es la vida.

Viejo roble del camino… tus hojas siempre se agitan alto…