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Reflexiones y elecciones en un Domingo electoral

Hoy es día de Elecciones Legislativas en Argentina.

¿Por qué no aprovechamos la excusa de ser este un “día de elecciones” también para hacer una serie de elecciones en nuestra conducta cotidiana?

Mientras caminaba hacia el colegio donde me tocó votar, en un trayecto de 700mts (ida y vuelta) vi a varias personas cometer infracciones de tránsito (“vueltas en U” en una avenida, semáforos en rojo y “piques” de unos 100km/h por calles internas). Vi también gente tirando basura por la ventanilla del auto (latas de bebidas y papeles de alfajores). Todo eso lo ví en tan solo 700mts de caminata.

Como muestra basta un botón.

Si queremos vivir en una sociedad mejor y por lo tanto tener todos una mejor vida, hagamos cosas para sentirnos orgullosos, aunque sea empecemos desde lo chiquito y cotidiano. Y poder hacerlo no depende de a qué partido apoyemos, ni qué ideología política tengamos, son micro-decisiones que todos podemos tomar y que nos “setean” en modo “convivencia” y no en modo “no me importa ni un poco el prójimo”.

Ser educados, respetar la limpieza del espacio público, mantener velocidades de manejo prudentes, no cometer infracciones de tránsito. Son todas cosas que sumadas cambian mucho más de lo que cada una por separado impactaría. Hacer cosas que atentan contra el bien común, tarde o temprano nos va oscurenciendo, nos va apagando por dentro. Si generamos un entorno feo, sucio y donde el peligro somos nosotros mismos, nuestro estándar de normalidad pasará a ser eso. No aspiraremos a ríos limpios ni veredas floridas, ni a vidas sanas, ni nos inspiraremos para crear cosas mucho mayores y de calidad, dejando un gran legado a la posteridad. Si no cometemos esas micro-acciones que sumadas generan grandes cambios, vamos a seguir diciendo “cuando fui a tal país, apenas bajé un pie a la calle, los autos frenaron para dejarme pasar”, viéndolo como algo lejano e imposible acá… como una utopía frente a nuestra distopia cotidiana.

Y si nos acostumbramos a las cosas chatas, a la vara muy baja para nuestros estándares, nos vamos directo al tacho (donde debería ir esa basura que muchos tiran en la calle). Y esto no depende de la política y de los gobiernos, sino al revés. Las políticas y los gobiernos en el mediano y largo plazo dependen de nuestras acciones cotidianas. Somos los que moldeamos nuestra vida individual y nuestra vida en comunidad en cada una de las cosas que hacemos dentro y fuera de casa.

Les puedo asegurar que se produce una “descarga emocional” muy linda cuando se embellece el panorama con micro-acciones cotidianas. Yo me enorgullezco y me emociono bastante (sí, soy tano…) cuando veo a alguien cometer un “micro-acto de embellecimiento” de este mundo, ya sea desde la limpieza o desde el respeto al otro, desde el respeto por las reglas del tránsito, y por un micro-acto de honestidad no quedándose con un vuelto mal dado, ni colándose en una fila dentro de un negocio, o cuando la verdulera me elije frutas buenas en lugar de darme la fruta podrida que está debajo de todo en la pila (y podría mencionar mil ejemplos más).

Vamos… no deleguemos tanto en la política nuestro destino… tener una vida mejor depende en primer lugar de nosotros mismos, empezando por casa, por la vereda, por nuestra cuadra, por nuestos vecinos y nuestros amigos. Demostremos con una micro-acción concreta ese orgullo y esa emoción que estoy seguro que muchos podemos sentir por el que respeta el espacio público, aunque sea guiñándole un ojo y con un “pulgar arriba” al que hace algo bueno. No seamos tan parcos, tímidos, callados o indiferentes.

Paremos un segundito con el ruido y las distracciones, frenemos un segundo para felicitar y agradecer al que hace algo bueno, y con respeto, sin agredir, ponerle aunque sea una cara de desaprobación, o señalarle con el dedo índice el semáforo en rojo al que se lo pasa como si no existiera. Todo eso, sinescalar hacia una agresión ni mucho menos, pero sí mostrando que “no nos da lo mismo”.

¡Buen Domingo de Elecciones Legislativas!

Noche buena, no tan buena, en la plaza de Turdera

Esta carta fue escrita por un vecino de Turdera a raiz de lo sucedido en nuestra querida plaza de Turdera en la madrugada de Navidad, el 25 de Diciembre. Los invito a leerla.

Noche buena, no tan buena.

La plaza de Turdera, uno de los centros mas concurridos del barrio, por sus veredas corren innumerables huellas, sus rincones- cómplices de historias, anécdotas, amores y desamores, alegrías y tristezas- abrazan y reciben incansablemente generaciones nuevas una y otra vez…
La comunidad, quien puede aprovechar este espacio público, goza de un bien invaluable que- dicho sea de paso- no se da en muchos otros lugares del mundo.

Es por eso, que me gustaría reflexionar sobre algunos hechos que sucedieron el pasado 25 de diciembre a la madrugada en esta misma plaza.

Como ya se viene produciendo hace algunos años, montones de chicos y chicas se juntaron a “festejar”. Sin embargo, la idea de festejo de algunos consistió en acciones de mera destrucción: algunos grupos- muchos de ellos alcoholizados- tiraron la basura de los canastos a las veredas y las calles; rompieron innumerable cantidad de botellas contra el suelo dejando los vidrios ahí tirados (incluyendo los espacios donde los niños luego van a jugar); mancharon las puertas y portones de algunas casas de la zona, dañaron el puesto de diario de la esquina (único medio de vida de la persona que trabaja allí) e impusieron sus gustos musicales con parlantes de alta potencia hasta las 7 am.
Estas situaciones de caos y descontrol vienen repitiéndose cada navidad y año nuevo; situaciones que no tendrían que suceder ni deberían permitirse y que año tras año vuelven a acontecer.

Personalmente, creo que es muy bueno que los jóvenes puedan contar con un lugar para poder reunirse, compartir y celebrar entre pares. Sin embargo, también creo que es necesario llamar la atención y reflexionar sobre estos hechos dañinos ya que constituyen un gran perjuicio para todo el resto de la comunidad (y también para ellos mismos). Creo que la solidaridad, el respeto y la educación es algo que debemos construir y asumir entre TODOS si queremos crecer como sociedad…

La plaza de Turdera, lugar con tanta historia, lugar que tanto ha dado a generaciones enteras, ojalá que no sea mas testigo de este tipo de hechos que generan molestias pero sobre todo mucha, mucha tristeza.”