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Confortablemente adormecidos en el boulevard de los sueños rotos

“The child is grown,
The dream is gone.
I have become comfortably numb.”

Pink Floyd

Comfortably Numb
Otro año así. ¿Cuándo será lo suficientemente fuerte el sonido del despertador, para terminar con este “confortable adormecimiento“? ¿Y si nos quedamos dormidos y nos despertamos tarde?

¿Qué festejan? ¿Los golpes bajos cotidianos? ¿La anormalidad de estos acontecimientos que nos está empezando a resultar normal? ¿La incompetencia? ¿la incultura? ¿el vandalismo?

¿Qué festejan? 
El exceso cotidiano de anomalías termina siendo un estado al que nos estamos acostumbrando, ¿o me equivoco? ¿o, para peor, a lo mejor ya estábamos acostumbrados y anestesiados desde hace un tiempo?

Pasa a ser cosa de todos los días tener que cuidarse y andar mirando para todos lados en situaciones que no deberían requerir de tantas precauciones en una sociedad más equilibrada.

Andar por ese boulevard inmenso, el más ancho del mundo, la Av. 9 de Julio, la avenida más importante de la ciudad de Buenos Aires -me atrevo a decir que de toda la Argentina- y que en minutos se llene de micros que estacionan en cualquier lado, mientras que a un conductor promedio le harían una multa por pisar la senda peatonal con las ruedas delanteras de su vehículo…

Destrozar, robar, saquear, aprovechar, aprovecharse, golpear, ensuciar… en definitiva, avergonzar, avergonzarnos, avergonzarse… entristecer al país, a una gran cantidad de habitantes de este país que en lugar de romper, construyen, que en lugar de ensuciar, limpian, educan, ayudan, curan, cultivan, crean, cosechan, estudian, aprenden, RESPETAN y cuidan al prójimo, trabajan por un futuro mejor, pero lo hacen en serio, no llenándose la boca de palabras y promesas.

El respeto, para mi, es llegar hasta el espacio del otro y por lo menos pedir permiso para pasar. Y en el mejor de los casos, ayudarlo, al pasar por ahí, con algo que necesite. No quemar locales, matar comerciantes, apoderarse de los accesos, puentes, avenidas, impidiendo así que el prójimo circule.

Parece haber un montón de gente empeñada en generar un país triste. ¿Hay alguien con el nivel de autoridad necesaria para generar cambios medianamente veloces, que pueda entender realmente en lo que se está transformando nuestra sociedad? ¿o los dirigentes están en otra cosa? ¿Hasta qué nivel puede llegar este proceso de nivelación hacia abajo?

Saqueadores robando de todo menos libros, matando y matándose, hinchas o barrabravas rompiendo todo en pleno centro de Buenos Aires, pobres contra pobres, policías pegándole a la gente, gente pegándole a los policías, gendarmería contra la policía, gobernantes que se hacen los que no ven, violencia enquistada en lo pequeño y cotidiano, pero tambien en lo grande y oneroso, en lo grande y poderoso.

“Por el bulevar de los sueños rotos
Pasan de largo los terremotos
Y hay un tequila por cada duda.”
Joaquín Sabina

… como en la Av. 9 de Julio ahora mismo.

El que defiende a la maldad y lo hace con obsecuencia,
pregúntele a su conciencia -si todavía le queda algo-
por qué corre como un galgo desparramando indecencia.

Pink Floyd The Wall

Noche buena, no tan buena, en la plaza de Turdera

Esta carta fue escrita por un vecino de Turdera a raiz de lo sucedido en nuestra querida plaza de Turdera en la madrugada de Navidad, el 25 de Diciembre. Los invito a leerla.

Noche buena, no tan buena.

La plaza de Turdera, uno de los centros mas concurridos del barrio, por sus veredas corren innumerables huellas, sus rincones- cómplices de historias, anécdotas, amores y desamores, alegrías y tristezas- abrazan y reciben incansablemente generaciones nuevas una y otra vez…
La comunidad, quien puede aprovechar este espacio público, goza de un bien invaluable que- dicho sea de paso- no se da en muchos otros lugares del mundo.

Es por eso, que me gustaría reflexionar sobre algunos hechos que sucedieron el pasado 25 de diciembre a la madrugada en esta misma plaza.

Como ya se viene produciendo hace algunos años, montones de chicos y chicas se juntaron a “festejar”. Sin embargo, la idea de festejo de algunos consistió en acciones de mera destrucción: algunos grupos- muchos de ellos alcoholizados- tiraron la basura de los canastos a las veredas y las calles; rompieron innumerable cantidad de botellas contra el suelo dejando los vidrios ahí tirados (incluyendo los espacios donde los niños luego van a jugar); mancharon las puertas y portones de algunas casas de la zona, dañaron el puesto de diario de la esquina (único medio de vida de la persona que trabaja allí) e impusieron sus gustos musicales con parlantes de alta potencia hasta las 7 am.
Estas situaciones de caos y descontrol vienen repitiéndose cada navidad y año nuevo; situaciones que no tendrían que suceder ni deberían permitirse y que año tras año vuelven a acontecer.

Personalmente, creo que es muy bueno que los jóvenes puedan contar con un lugar para poder reunirse, compartir y celebrar entre pares. Sin embargo, también creo que es necesario llamar la atención y reflexionar sobre estos hechos dañinos ya que constituyen un gran perjuicio para todo el resto de la comunidad (y también para ellos mismos). Creo que la solidaridad, el respeto y la educación es algo que debemos construir y asumir entre TODOS si queremos crecer como sociedad…

La plaza de Turdera, lugar con tanta historia, lugar que tanto ha dado a generaciones enteras, ojalá que no sea mas testigo de este tipo de hechos que generan molestias pero sobre todo mucha, mucha tristeza.”