Gioviano, comune di Borgo a Mozzano, provincia di Lucca, Toscana, Italia

Serenata al destino

Hoy se me dio por recordar… y de repente me acordé…

…de un viaje en colectivo. Pero no de cualquier viaje. Uno que hice en el 165 (el “verde”, para los amigos) desde Turdera hasta Lomas (de Zamora) hace un par de años. Iba a reunirme con Pablo, en una época de prolíficos brainstormings con mis socios de aventuras laborales e intelectuales (entre los cuales siempre estuvieron Alejandro y Darío, entre otros genios).

En ese viaje iba escuchando “Serenata Rap” de Lorenzo Jovanotti.

Algo me detuvo donde la letra dice así: “E questa serenata è la mia sfida col destino” (que en castellano significa “y esta serenata es mi desafío al destino“), y por lo que venía “maquinando” en días anteriores, esa frase me dejó meditando agarrado del caño frío del bondi para no caerme, en un estado casi de trance que me podía hacer pasar de largo de la parada donde tenía que bajar. Pero por suerte no me pasé.

Y en ese cuasi-trance de un par de minutos me cayeron muchas fichas, casi podía escuchar el ruidito de una vieja cabina telefónica de Entel, en mi interior, con las fichas cayendo… y se ve que influenciado por mi amor por el idioma italiano y la cultura de la cual nací, e influenciado por el empuje de mi familia que siempre consideré unos “desafiantes del destino”, no encontré mejor palabra que esa para definir mi trabajo, para definir lo que hago por tantas horas día tras día.

Y de ahí salió nomás… el nombre tan esperado, que no salía y no salía, y después de muchas jornadas de cerebros quemados, ojos colorados y pocas horas de sueño, salió. Y en ese instante la idea etérea de “emprendimiento” pasó a convertirse en el germen de una realidad concreta que hoy es nada menos que mi vida laboral.

Para quienes no lo sabían, SFIDA significa DESAFÍO.

Y desafíos tuve miles… Por esas épocas me acordaba seguido, por ejemplo, de esos días de tormenta -cuando no teníamos notebooks, ni nada que funcionara a batería- y si la luz se cortaba se podían perder trabajos de jornadas enteras, días, semanas o meses, porque ante un corte de luz los discos rígidos sufrían daños alguna veces lógicos, otras veces físicos.

Pero un desafío no es algo que se deba asimilar siempre como “malo”, sino como algo que quizás en un momento pueda resultar “complejo” o “que requiera un interés y un esfuerzo mayor a la media”. ¡Pero, sin miedo, que encarar un desafío puede ser muy agradable!

Los resultados (los intermedios, no solo los finales) suelen ser la mejor recompensa. La satisfacción que se siente al crear algo que no existía, o que si existía era solo un concepto en una nubecita mental de alguien, pero ni tangible ni concreto.

Me acordaba también de los desafíos que representaban esas tardes en las que había que imprimir “tiras larguísimas de código fuente” en papel de formulario continuo, desplegarlas en el piso de la habitación más grande de la casa y marcar con lápiz todas las estructuras de control para poder analizar ese código, buscando algún error, haciendo “debug a mano alzada”, tirado en el suelo.

Y los resultados muchas veces se hacen esperar… los desafíos muchas veces son incógnitas, y no se sabe a priori cuánto esfuerzo ni cuánto conocimiento habrá que poner en juego para cada situación que se busque o se presente.

Pero si el motor de la curiosidad está encendido, y si el combustible es tener ganas de cambiar el mundo, las cosas por lo general van bien. Estoy convencido.

Y uno puede, entonces, cambiar el mundo. Desde su lugar de influencia, cambiarlo para mejor, para los de uno, para la familia, los amigos, la novia, para los que están cerca, en un principio, pero si las cosas salen bien, para los que están lejos, para el Mundo entero, por esa cuestión del efecto mariposaSi una mariposa aletea en algún lugar del mundo, su aleteo puede producir un tsunami en algún otro remoto lugar.

Muchas veces el camino tiene la forma de un signo de preguntas, y hay que saltar desde la cinta en curva hasta el puntito que lo forma… a ese puntito que es como una isla pero que completa la pregunta. ¿Qué pregunta? La del millón: ¿será exitoso este proyecto? ¿Llevará a algo este camino? Según mi definición de éxito, “si se puede sostener y se aprende en el camino y si se sale mejor persona de como se empezó ese proceso, entonces sin dudas es un éxito.”. Y si cambió para bien al menos a una minúscula parte del mundo: “es un exitazo!”

Y el mar que rodea a esa “islita de la incertidumbre” algunas veces puede estar plagado de tiburones (pobres tiburones, no tienen la culpa de querer masticar al que pasa por ahí, pero así son), o rodeadas de un oleaje aleatorio. El país y el mundo cambian en medio de un oleaje que por épocas parece aleatorio porque uno no lo puede manejar, y no es fácil encontrar muchas constantes a las cuales aferrarse, pero en la oleada también puede venir la bajamar, esa marea descendente que nos permite cruzar caminando lo que parecía un maremoto, y si veníamos con impulso, con el motor en marcha, vamos a llegar a tierra firme con salud e impulso de sobra.

El poder mágico de las ideas es que con unos cuantos ingredientes como la Libertad y la Curiosidad, pueden concretarse y cambiar la realidad.

Link a Sfida Studios

Casa donde nació mi padre, Luciano, en Gioviano, Italia
Casa donde nació mi padre, Luciano, en Gioviano, Italia
Paterno, pueblo natal de mi madre, Giulia, en la región de Potenza, Basilicata, Italia
Paterno, pueblo natal de mi madre, Giulia, en la región de Potenza, Basilicata, Italia