En plan -no planeado- de reforma zen

Mi oficinaUna de las cosas que me tiene entretenido desde hace varios meses es mi nueva oficina, bastante más amplia y cómoda que los anteriores espacios que tuve.

En este lento proceso de micro-mundanza encontré la oportunidad para poner en práctica algunos conceptos “zen” que muchos conocemos, como el concepto KISS (Keep It Simple, Stupid!) o el que pregona que “menos es más“. Igualmente debo confesar: No me resulta fácil, para nada. Siempre me rodeé de pilas de papeles, libros, cables y equipos electrónicos.

Mis ambientes de trabajo y estudio nunca fueron algo muy  Zen que digamos, sino más bien un desórden ordenado, que es para mi un estado de cosas en el cual, paradójicamente, les aseguro que encuentro todo, pero son etapas. En ésta que transito por estos días me inspiran más los espacios ordenados y no tan sobrecargados. Será porque estoy manejando demasiados temas a la vez, que necesito que mis ideas se mantengan ordenadas, y un entorno ordenado seguramente inspira.

En tiempos no muy lejanos asociaba “demasiado orden” con falta de proyectos, inactividad o pasividad, pero mi idea fue cambiando con el tiempo, y ahora creo que mi pensamiento era demasiado rotundo, y que la generación espacios es una de las mejores tácticas para entrar en una etapa absorbente -de conocimientos, sensaciones e incluso sentimientos-.