Cuando un vendehumo toque a tu puerta… ya sabrás qué hacer

A menudo, cuando se reciben requerimientos grandilocuentes, a no ilusionarse. Mejor … ¡a correr!

_IMG_20140722_154726

Por lo general estos personajes a los que hago alusión se caracterizan por la desmesura en sus expresiones, y por manifestaciones permanentes de la exageración como modus-operandi.

Solicitan prototipos funcionales de sistemas con complejidades desconocidas, que pueden variar entre 0 e infinito.

Necesitan todo para ayer, o para el año pasado, porque dicen que lo de ellos es trendy y disruptivo. De este modo comienza nuestro “check-in al infierno“.

Cada cinco minutos hablan de “la disrupción”, “lo disruptivo”, de “la singularidad”, de los gurúes que no meditan y de los ninjas que nunca practicaron artes marciales, y de tantos otros Masters of the Universe al lado de los cuales He-Man sería un paria de lo más grasa. Mencionan hasta el punto de saturación los nombres de todos los gadgets potenciales (aun no fabricados) que anden pululando por Kickstarter (porque “los que ya existen, ya son viejos”), entre otras tantas exageraciones de dudosa coherencia semántica en el contexto de una reunión laboral, y aplicarán terminología que tomaron prestada de un par de charlas a las que asistieron porque eran gratis. Dirán muchas veces la palabra SEO sin saber de qué se trata realmente, repetirán como loros que  “hay que pensar out of the box”, dirán que corren medias maratones para correrse de la zona de confort”, y nos mostrarán que su índice de influencia en Klout es tan alto que por ellos tuvieron que redefinir las escalas.

Entonces llega el momento, de bajar a la tierra, tan abajo que probablemente se parezca a un paseito por el infierno:

Nos piden integrar un CMS taylor-made [con cuyo creador no tienen contacto, porque el flaco se cansó de lidiar con cierto tipo de personajes, y en busca de algo estable y más tranquilidad, ahora se dedica al estudio del permafrost en Siberia]. Quieren que integremos el CMS con una API que permitiría bajar información satelital desde una red alternativa a la de GPS, para determinar la posición geográfica de una hojita de helecho transportada en una hilera de hormigas africanas (con un detalle de +/- 1mm), a través de lo cual se podrían deducir patrones de conducta de los insectos, y esto predeciría las lluvias en la savana africana, y obviamente, la cotización de los Bitcoins “blue”. Sin considerar que todo esto dependería de una fuente de energía alternativa que debemos encargarnos de crear, puesto que en la savana africana no hay muchos enchufes. Bueno, e Internet, claramente tampoco habrá, por lo que deberemos crear una red alternativa de “drones geoestacionarios” (?) dotados de un stack TCP/IP, muchos sensores, giróscopos y todo aquello que sea trendy, cool, hipster y no sume pero complique el proyecto.

Y todo esto, desde luego, a partir de una reunión en Starbucks más cercano, que el tipo solicitó para poder “cranear” el asunto, a la cual obviamente llega cuarenta minutos tarde y de la cual se va a los 20 minutos, porque “le surgió algo“.

Humo, mucho humo

Requerimientos Asian-Level. Coherencia: desdeñable.

Requerimientos incompletos. La historia de nuestras vidas, ¿no?

Pero eso no es todo. Por lo pronto, también pretenden que realicemos el análisis de las tecnologías subyacentes, la búsqueda de nichos y consigamos quien nos haga el “marketeo”, que  realicemos simulaciones de los casos de uso -sin irnos a la savana africana, porque no nos van a pagar ningún pasaje-, y que todo nuestro servicio sea por “canje”. Por canje de publicidad en el frontend web que según él, nosotros mismos seremos los encargados de desarrollar. Ah, y el branding. Hay que crear la marca, crear el manual de marca, crear el concepto en torno a la marca. ¿Pero cómo…? ¿Crear el concepto? ¿No era que el tipo venía con un proyecto en mano? A fin de cuenta estos lanzados llaman “proyecto” a un “impulso”, y a veces un impulso puede ser peligroso, pregúntenle sino a quien le pasó cerca un misil. Venía con impulso el muchacho.

Y para no ser menos, prometen que “ese proyecto” dará una visibilidad inigualable a nuestra empresa y que será un antes y un después.

Hoy, señores, les respondo de antemano: antes que nada “show me the money”.

Así que, a seguir trabajando, si sos de los bienaventurados amantes del hacer más que decir, te invito a este club de corazones solitarios. Si sos de los que describo en esta nota, te invito a seguir de largo, con tu humo a otra parte.

¡Y que sea con salud!

  • Argentina del ayer, hoy, mañana! “a comerrrrrrrrrlaaaaaaaaaa” (c) R. Francella.

  • 99

    hay algunos más sutiles, eh?
    y una cae.

    No es mi rubro el tuyo, pero te aseguro que podría extrapolarlo…

  • Pablo N. Vallone

    Y lo más triste es que el 80% son así.
    Será en todas partes igual?

  • ¡Gracias Isa! Así es, que se vayan con su impulso misilístico a otra parte 😉

  • Isa

    Muy bueno. Lo mejor de todo es que los especímenes existen y no es difícil encontrarlos de vez en cuando.
    La conclusión es buena: que se vayan con su impulso a otra parte.