Noche buena, no tan buena, en la plaza de Turdera

Esta carta fue escrita por un vecino de Turdera a raiz de lo sucedido en nuestra querida plaza de Turdera en la madrugada de Navidad, el 25 de Diciembre. Los invito a leerla.

Noche buena, no tan buena.

La plaza de Turdera, uno de los centros mas concurridos del barrio, por sus veredas corren innumerables huellas, sus rincones- cómplices de historias, anécdotas, amores y desamores, alegrías y tristezas- abrazan y reciben incansablemente generaciones nuevas una y otra vez…
La comunidad, quien puede aprovechar este espacio público, goza de un bien invaluable que- dicho sea de paso- no se da en muchos otros lugares del mundo.

Es por eso, que me gustaría reflexionar sobre algunos hechos que sucedieron el pasado 25 de diciembre a la madrugada en esta misma plaza.

Como ya se viene produciendo hace algunos años, montones de chicos y chicas se juntaron a “festejar”. Sin embargo, la idea de festejo de algunos consistió en acciones de mera destrucción: algunos grupos- muchos de ellos alcoholizados- tiraron la basura de los canastos a las veredas y las calles; rompieron innumerable cantidad de botellas contra el suelo dejando los vidrios ahí tirados (incluyendo los espacios donde los niños luego van a jugar); mancharon las puertas y portones de algunas casas de la zona, dañaron el puesto de diario de la esquina (único medio de vida de la persona que trabaja allí) e impusieron sus gustos musicales con parlantes de alta potencia hasta las 7 am.
Estas situaciones de caos y descontrol vienen repitiéndose cada navidad y año nuevo; situaciones que no tendrían que suceder ni deberían permitirse y que año tras año vuelven a acontecer.

Personalmente, creo que es muy bueno que los jóvenes puedan contar con un lugar para poder reunirse, compartir y celebrar entre pares. Sin embargo, también creo que es necesario llamar la atención y reflexionar sobre estos hechos dañinos ya que constituyen un gran perjuicio para todo el resto de la comunidad (y también para ellos mismos). Creo que la solidaridad, el respeto y la educación es algo que debemos construir y asumir entre TODOS si queremos crecer como sociedad…

La plaza de Turdera, lugar con tanta historia, lugar que tanto ha dado a generaciones enteras, ojalá que no sea mas testigo de este tipo de hechos que generan molestias pero sobre todo mucha, mucha tristeza.”

Once: Trágico choque de tren FF.CC. Sarmiento – teléfonos de hospitales y listados de heridos

Por favor, difundamos, ¡muchas gracias!

Información de heridos por las líneas: 136 y 147, 0-800-999-2727

Nómina de heridos (Listado unificado) :

http://www.buenosaires.gob.ar/2012-02-22-accidente-tren-sarmiento/

Dadores de sangre

Quienes puedan donar sangre: Se necesitan dadores de sangre de cualquier grupo y factor, en todos los hospitales donde hay internados.

Hospitales

  • Durand: 4981-2790 / 4982-5555
  • Ramos Mejia: 4127-0400
  • Santojanni: 4630-5500 / 5509
  • Rivadavia: 4809-2000
  • Fernández: 4808-2600

Listado de Personas Perdidas (Red Solidaria):

http://www.personasperdidas.org.ar

 

Baiji

Extinción

El siguiente post fue escrito en el día de hoy por mi amigo Carlos Gabriel Belloc, a quien conozco desde que ambos teníamos 4 años de edad y asistíamos al jardín de infantes. Sé de su total compromiso con la ecología, el cuidado del medio ambiente, de sus conocimientos y estudios a nivel académico. Carlos Gabriel es Doctor en Biología de la Universidad de Buenos Aires.

Si lo desean, pueden contactarlo por email: cgbelloc (arroba) hotmail (punto) com

Aquí vamos:

Érase un delfín

BaijiExtinción: una palabra fuerte, triste, irreverente, no muchas veces completamente asimilada en su inexorable significado. Sin riesgo de caer en una perogrullada cabe aclarar que la extinción es para SIEMPRE. Actualmente es difícil que alguien este ajeno a esta palabra, pero pocos son los que realmente entienden el triste final que conlleva. La extinción es un proceso biológico de escalas geológicas que viene aconteciendo desde los orígenes de la vida en nuestro planeta. El mecanismo de la extinción va de la mano con los procesos evolutivos por los cuales las especies compiten y desarrollan habilidades que les permiten subsistir y adaptarse a los cambios. Muchas especies en la historia evolutiva fueron víctimas de la extinción debido a cataclismos, condiciones desfavorables, o competidores mas fuertes. Estas extinciones siempre se suceden en el transcurso de varios miles de años, periodos tales que permiten el resurgimiento de otras especies mas exitosas y de esta manera equilibrar la balanza en la biodiversidad de los ecosistemas. La vida se perfecciona en una eterna carrera armamentista en la cual las especies se renuevan y especializan, haciendo cada vez más frondoso y diverso el árbol de la vida.

Sin embargo, existe otro tipo de extinción que nada tiene que ver con procesos naturales de recambio: es la extinción llevada a cabo por el HOMBRE. La principal característica de este tipo de extinción es la extrema velocidad con la cual se ejecuta. En menos de una década, especies que existieron por varios cientos de miles de años desaparecen, cercenando las ramas del árbol de la vida, e imposibilitando el resurgimiento de nuevas especies. Las causas de estas extinciones en su mayoría son ampliamente conocidas: contaminación, calentamiento global, destrucción del hábitat, caza. Pero el objetivo de estas líneas no es repasar las causas, sino comprender y transmitir el vació y la inexorable esencia de una realidad que saquea a diario nuestro planeta de especies únicas e irrepetibles. Especies que la gran mayoría jamás conocieron ni conocerán. Y hago hincapié en esto último, ya que la gran mayoría solo conocemos los casos emblemáticos de especies en peligro de desaparecer, como son los casos del panda gigante, el oso polar, el gorila de montaña, los tigres, varias especies de ballenas, y varios más. Sin embargo, esta es solo la punta de un iceberg que aglutina una cantidad de especies espeluznante, que año tras año se vuelve cada vez mas abultada.

Y para darle carne y sustancia a estos párrafos de humilde academicismo quisiera dar a conocer un caso (entre tantos cientos que hay) que me impactó y entristeció sobremanera: es el caso del BAIJI (Lipotes vexillifer) o delfín chino de río. El BAIJI era un precioso cetáceo que vivía únicamente en el río Yangtzé de China. Recuerdo de chico estar curioseando entre mis libros y leer historias de este fantástico animal, y hasta no hace mucho enterarme que este magnífico y raro cetáceo se encontraba en peligro de extinción. La destrucción de su medio ambiente, la contaminación de las aguas, la caza, la colisión de embarcaciones con estos animales, y la construcción de represas a lo largo del cauce de este río, su única morada, provocó que este animal disminuyera su población a números alarmantes, siempre albergando la esperanza de que los esfuerzos de científicos conservacionistas y autoridades gubernamentales lograran revertir el triste destino de tan hermosa criatura. Sin embargo, el bello BAIJI se ha ido para siempre. En junio del 2008, tras una infructuosa búsqueda visual y acústica realizada por 30 investigadores durante seis semanas en el río Yangtzé, la especie fue declarada oficialmente EXTINTA. Algunos sostienen que pueden quedar escasos ejemplares muy dispersos unos de otros. Aún así, en biología existe un parámetro denominado POBLACÍON CRÍTICA que versa acerca de un número NECESARIO de individuos para poder juntarse, procrear, y mantener una población. Por debajo de ese número, la especie como entidad biológica activa esta extinta. Solo resta que los escasos individuos que quedan vagando cual fantasmas de un naufragio mueran en soledad y pasen a engrosar los anales de aquellos que dejaron este planeta.

Mi mente viaja por las orillas de ese río, y se percata con profusas lágrimas que esa bella expresión de la naturaleza, ese compañero de cuarto, extravagante y fantasmal se ha ido. El vacío es enorme, y la denigración que esto provoca a la especie humana es infinita. Me gustaría que lo conozcan, que lo piensen por unos instantes, que lo imaginen nadando con gracia y gallardía. Que sepan que él estuvo entre nosotros… que era una rama del gran árbol de la vida, él era el BAIJI.

Con estas humildes líneas quisiera homenajear a todas las bellas criaturas que año tras año dejan de existir para siempre y que jamás volverán, victimas de la codicia y estupidez humana.

El mundo jamás va a volver a ser igual sin ustedes. Los echaremos de menos. Les pido PERDON.

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai a non aver capito…